Una exposición donde la sensibilidad artística se convierte en un llamado urgente a proteger la biodiversidad marina y el patrimonio natural del Ecuador.

En el corazón de Guayaquil, el arte se transforma en un lenguaje de conservación. Galería Portela, el espacio cultural impulsado por Mall del Sol, abre sus puertas a “Guardianes del Caballito de Mar”, una exposición que fusiona creatividad, reflexión y compromiso ambiental, colocando en el centro de la conversación a una de las especies más frágiles y emblemáticas del archipiélago de Galápagos.
La muestra reúne el talento de los artistas ecuatorianos Ana María Manzano de Valero, Angela Vásconez de Orrantia, María Beatriz Plaza de Manzano, Bernardo Manzano Plaza y María Gracia Manzano de Arteaga, quienes utilizan diversas técnicas y estilos para reinterpretar al caballito de mar como símbolo de resiliencia y equilibrio ecológico. Cada obra invita al espectador a contemplar no solo la belleza del océano, sino también la responsabilidad colectiva de protegerlo.
Más allá de la estética, la exposición se construye como una plataforma de diálogo creativo. Sofía Naranjo, Gerente Comercial y de Desarrollo Corporativo de Mobilsol, destaca que estos espacios buscan ir más allá de la contemplación artística: se convierten en motores de conciencia capaces de generar reflexión y acción frente a los desafíos ambientales actuales.
El proyecto se desarrolla en alianza con el Ministerio de Ambiente y Energía, Action Line Design y el Parque Nacional Galápagos, consolidando un modelo de cooperación público-privada donde el arte se alinea con objetivos concretos de conservación. Como parte de este compromiso, el 30 % de las ventas de las obras será destinado directamente a programas de protección del caballito de mar, fortaleciendo iniciativas que ya se ejecutan en el archipiélago.
“Guardianes del Caballito de Mar” invita a los visitantes a redescubrir el poder del arte como herramienta transformadora. En cada pieza late un mensaje claro: la creatividad puede convertirse en un puente entre la emoción y la acción, despertando una mirada más consciente hacia la riqueza natural del Ecuador.
En un tiempo donde el arte dialoga cada vez más con las causas sociales y ambientales, esta exposición se posiciona como una experiencia que trasciende la galería para convertirse en un acto colectivo de esperanza. Porque proteger la biodiversidad no solo es una tarea científica o política, sino también un gesto cultural que nace desde la sensibilidad humana.
Mall del Sol, lo tiene todo, y hoy suma a su propuesta un espacio donde la inspiración artística y el compromiso con el planeta se encuentran para recordarnos que cada obra puede ser también una promesa de futuro.

Fuente: Santiago Serrano, PUMARES





